
Por esta razón, se nos dice que debemos usar el talento que recibimos. “A quienes den, se les dará; a quienes no den, se les quitará lo que tengan.” La energÃa psÃquica aumenta si la usamos y la hacemos circular. Es energÃa redentora, liberadora, mitigadora, curativa y elevadora. Este es el “don”, y debemos usarlo para servir a todas las formas vivas de la Naturaleza.
Cuando no usamos la energÃa psÃquica existente, ésta se convierte en “un sedimento malo, llamado esclerosis” Algunas enfermedades son producto de la falta, del derroche o del mal uso de la energÃa psÃquica. Sin embargo, también es cierto que las enfermedades más complejas son el resultado de una energÃa psÃquica que el ser humano posee, pero que no utiliza.
Se nos dice que los cientÃficos primero descubrirán los cristales de la energÃa psÃquica y comprobarán que ella existe, y luego, descubrirán el fuego que acompaña a dicha energÃa.
El hecho de que tengamos conductas inapropiadas puede causar la destrucción de nuestras reservas de energÃa psÃquica. La continua irritación nerviosa crea dicho veneno en el ser humano. Sin embargo, el Sabio que se refirió a este daño dice también que “el temor, la duda y la auto conmiseración son igualmente destructivos de la energÃa PsÃquica”.
Las mejores medidas preventivas tendientes a mantenerse sano, dinámico y eficaz consisten en eliminar el temor, la duda y el auto conmiseración. La energÃa psÃquica dinamiza nuestras acciones, emociones y pensamientos. El fuego que se produce a continuación de la energÃa psÃquica genera irradiación, gravitación y creatividad en el ser humano.
El camino más breve para suicidarse consiste en usar esta energÃa con fines perversos. Asimismo, acumular esas energÃas, sin compartirlas ni usarlas con fines constructivos, equivale a destruirse.